Colonizadores; opinión de Juan Carlos Sánchez Magallán

En pleno siglo XXI, el colonialismo sigue vigente al seguir algunos países teniendo el control político de determinados territorios. 

El colonialismo fue ejercido por las potencias europeas en nuestro continente, luego del descubrimiento de América por Cristóbal Colón en 1492. Así, se organizaron diversas expediciones militares para conquistar nuevos territorios. 

El colonialismo se desarrolló durante los siglos XIX y XX, lo impusieron como una doctrina para justificar el control y explotación de numerosos territorios por parte de las potencias occidentales para su beneficio propio al execrarlos. 

 Así, la colonización la impulsaron con flujos migratorios para fundar nuevas colonias en los territorios conquistados, implantando nuevos sistemas de denominación militar, política, cultural y religiosa para la explotación irracional de minas, metales preciosos, maderas valiosas y un intercambio desigual de materias primas manufacturadas. 

 Así recordamos cómo el colonialismo europeo explotó los recursos naturales de todo el continente americano, Asia, África y Oceanía; ejerciendo su supremacía militar, leyes y costumbres bajo el argumento de civilizar y evangelizar a las poblaciones sometidas. Una vez esclavizadas, eran privadas de sus derechos políticos y sociales. 

 La Organización de las Naciones Unidas (ONU) conmemora en este día la solidaridad con los pueblos de los territorios no autónomos, cuyos habitantes no han alcanzado aún la plenitud de un “gobierno propio”, al estar bajo un régimen de subordinación política, siendo administrados por los países que los colonizaron. 

Fue en 1946 que el Pleno de la Asamblea General emitió su resolución 66, de fecha 14 de diciembre del mismo año, en el que se publicó una lista de 72 territorios considerados en el capítulo XI de la carta. 

Y, en 1963, el comité especial encargado de examinar la situación con respecto al ejercicio de la Declaración sobre la Concesión de Independencia de los Países y Pueblos Coloniales, conocido como Comité Especial de Descolonización o el “C-24”, aprobó una lista preliminar de los territorios a los que se aplica la declaración correspondiente, en el sentido de que deben ser objeto de un proceso de descolonización. Mientras tanto, siguen siendo motivo de atención del “C-24” los 17 territorios no autónomos, que son administrados por los países que históricamente colonizaron al mundo. 

 El Reino Unido administra a Anguila, Bermudas, Islas Vírgenes Británicas, Islas Caimán, Islas Malvinas, Montserrat, Santa Elena, Islas Turcas, Caicos, Gibraltar y Pitcairn (que sólo la habitan 46 personas). Estados Unidos administra a Islas Vírgenes, Samoa Americana y Guam. Francia administra a La Polinesia Francesa y Nueva Caledonia. Nueva Zelanda administra a la isla de Tokelau (con 1,647 habitantes). Por último, Sahara Occidental (con 597 mil habitantes) fue administrada por España, quien en 1976 informó al secretario general de la ONU que, a partir de ese año, el gobierno español daba término definitivo a su presencia en el territorio del Sahara, desligándose de toda responsabilidad de carácter internacional. 

 En el año de 1990 la Asamblea General de Naciones Unidas ratificó su determinación para que el pueblo del Sahara debiera resolver su descolonización para lograr un gobierno propio. Respecto de las Islas Malvinas, recordemos que persiste la disputa de soberanía entre los gobiernos de Argentina y el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte. Groenlandia dejó de ser una colonia en 1953, para ser integrante del Reino de Dinamarca, teniendo sus habitantes derechos plenos de ciudadanía y representación parlamentaria, isla de 2.6 millones de Km2 y casi 60 mil habitantes, que, ciertamente, Estados Unidos ha querido comprar por su valor estratégico frente a las tensiones con Rusia y la probable influencia económica China. ¡Todo es geopolítica! ¿O no, estimado lector? 

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