Conciencia; Opinión de Juan Carlos Sánchez Magallán

La Declaración Universal de los Derechos Humanos señala que “todos los seres humanos nacemos libres e iguales en dignidad y derechos, provistos de razón y conciencia, que debemos comportarnos fraternalmente con todos.

Éste es el sustento jurídico de la ONU para instituir el Día Internacional de la Conciencia, pues la tarea de preservar a las generaciones futuras del flagelo de la guerra exige la transformación hacia una cultura de paz, que consiste en valores, actitudes y conductas que contienen y suscitan interacciones e intercambios sociales basados en la libertad, la justicia, la democracia, los derechos humanos, la tolerancia y la solidaridad, principios que México sostiene, empuja y alienta en todos los foros internacionales.

El embajador doctor Juan Ramón de la Fuente expuso ante el pleno la posición de México, que el presidente Andrés Manuel López Obrador fijó en conferencia de prensa desde el Palacio Nacional: “México no está en favor de ninguna guerra”, afirmando que la política exterior de nuestra nación promueve el diálogo y no la guerra: “México es un país que siempre se ha pronunciado por la paz y por la solución pacífica de las controversias”.

Así la ONU, entre sus Objetivos 20-30, se encuentra el propósito de fomentar la cultura de la paz en todo el globo terráqueo, pues en el sentido más amplio y positivo, la paz es un conjunto de valores, actitudes, tradiciones y costumbres, comportamientos y modos de vida enfocados al respeto para la vida propia y, desde luego, las ajenas; los derechos humanos de hombres y mujeres, su reconocimiento pleno de los derechos de todas las personas a la libertad, expresión, opinión e información.

El canciller Marcelo Ebrard ha reiterado los principios de política pública en materia de alta diplomacia que rechazan la violencia como método para resolver diferencias, controversias y toda clase de conflictos que se susciten entre dos o más naciones, “la posición de México es firme y seguirá siendo enérgica en favor de una solución pacífica”, afirmó el titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores, quien, de manera rápida y eficiente, evacuó a todas las familias mexicanas de Ucrania frente al conflicto bélico en Rusia.

La adhesión a los principios de democracia, libertad, justicia y desarrollo para todos, tolerancia, solidaridad, pluralismo, inclusión, aceptación de diferencias y entendimiento entre las naciones, los grupos étnicos, religiosos y culturales, seguirán siendo los mejores principios y propósitos que la diplomacia mexicana seguirá sustentando.

De observarse los conflictos geopolíticos previos de Europa con Rusia e incluso China, pues durante la pandemia a todas las personas que se vacunaron con los biológicos de estos países, prácticamente les negaron el acceso a los países de la Unión Europea, lo que motivó que muchos nacionales mexicanos tuvieran que volverse a vacunar en el vecino país del norte.

Qué decir del suministro de gas y petróleo que reciben los europeos desde Rusia, donde los pagos por estos servicios se realizan por conducto de transacciones financieras vía dos bancos rusos en Europa, los demás están vetados del sistema SWIFT, al suspender todo tipo de transferencias y pagos bancarios, todo esto consecuencia de la imposición de severas sanciones de Occidente que incluyen la cancelación de vuelos de Rusia a Europa.

Qué bien que México y la ONU propicien y tiendan puentes para crear condiciones de estabilidad, bienestar y relaciones pacíficas, sustentados en la necesidad del respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales de todo el género humano, sin hacer distinción por motivos de raza, sexo, idioma o religión. Ojalá y pronto se resuelva esta pesadilla de Ucrania y Rusia donde ciertamente pierde toda la humanidad. ¿O no, estimado lector?

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