Consumidores; opinión de Juan Carlos Sánchez Magallán

El conflicto entre Rusia y Ucrania afectó la economía mundial, impactando con mayores precios del petróleo y sus derivados, los granos: el trigo, los cereales; el transporte y, de manera general, a los alimentos, por otro lado, al bajar el número de contagios por covid-19, existe una mayor demanda de productos, al normalizarse las actividades económicas, así los efectos inflacionarios.

En México esto no ha impactado seriamente, pues la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador está inyectando los excedentes petroleros a la gasolina para evitar se trasladen a los precios finales que enfrentan los consumidores.

Dicho de otra manera, los estímulos fiscales al IEPS y el adicional sobre el ISR e IVA a importadores y productores aplicados por la Secretaría de Hacienda han permitido la contención de una escalada importante en el precio de las gasolinas y diésel en México.

Significa que la Magna se vende en 21.19, pues en lugar de 27.55 que costaría sin los estímulos, y la Premium, con el incremento real, sería de 27.65 por litro, al costar 23.15 pesos, ahorrando el consumidor un promedio de 25% del importe real. Para vigilar que esto suceda, la Profeco, institución con una vida probada de 46 años de eficacia en la defensa de los consumidores del país y más, ahora en este contexto de mercados globalizados y dinámicos, con asimetrías en la información en las relaciones entre consumidores y proveedores, las personas están expuestas a adquirir productos inseguros que pueden causar graves afecciones a su salud, riesgos en su patrimonio y daños a su vida.

Ciertamente en esta época de pandemia se fortaleció el comercio electrónico vía internet; más de la mitad de la población mundial tiene acceso a la conectividad y a las aplicaciones tecnológicas de la información.

La transformación digital impulsa a los fabricantes y proveedores a innovar constantemente en su mercado global de 7 mil 910 millones de personas, de éstas, 4 mil 950 millones de personas están conectadas a internet, 62.5% de la población mundial.

Así, ante el confinamiento de casi 2 años que vivimos, internet fue una vía para mantener satisfechas las necesidades de casi todo el planeta.

Qué decir del teléfono celular, que surgió en 2007 con 10 mil 220 millones de conexiones móviles existentes. Y donde 98% de los usuarios de redes sociales acceden a las plataformas a través de su móvil, así internet, teléfonos móviles y otras tecnologías han creado oportunidades y desafíos para millones de consumidores en todo el mundo.

El comercio electrónico global facilita el distanciamiento social, incentivando las entregas a domicilio que se han convertido en una práctica común donde las empresas planifican las rutas de distribución, monitorean en tiempo real la entrega de sus productos, evalúan el nivel de satisfacción de sus clientes. La Profeco, por su parte, debe revisar que todos los productos importados vía comercio electrónico cumplan con las características prometidas; así la información de las empresas debe ser veraz, objetiva y oportuna, y evitar induzca al error o la confusión. El etiquetado y las garantías deben ser en español y los cobros en moneda nacional y deben informar sobre los lugares de reparación del producto, el derecho a la reposición del producto o la devolución de la cantidad pagada y, en su caso, una bonificación, cuando el bien o producto no corresponda a la calidad, marca y especificaciones ofrecidas.

En compras en línea, el consumidor debe ser informado por el proveedor de su derecho a revocar su consentimiento, sin responsabilidad, ni sustento o justificación alguna, dentro de los 5 días contados a partir de la entrega del bien o producto o la aceptación del servicio, lo último que suceda durante ese lapso. A este se le llama Periodo de Reflexión. Debemos estar informados, ¿o no, estimado lector?

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