Desastres naturales, en opinión de Juan Carlos Sánchez Magallán

Hoy se conmemora el Día Internacional de Reducción de Desastres Naturales. La Organización de las Naciones Unidas (ONU), mediante decreto del 24 de septiembre de 2003, decidió llamar la atención de todos los países del mundo, para la suma de esfuerzos y trabajar por una efectiva gestión de riesgos de desastres y avanzar en su reducción mediante acciones preventivas que minimicen los daños que causan a las comunidades.

Para impulsar una cultura de prevención y atención, creó la oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNISDR).

Esta oficina con funciones sociales, económicas, medioambientales y humanitarias tiene su sede en Ginebra, Suiza, y funciona con más de 100 empleados y 5 oficinas regionales en todo el mundo y realiza desde 2007 el informe de valoración global, que surge de la Plataforma Mundial, reunión bianual a la que asisten científicos, representantes gubernamentales, instituciones financieras internacionales, sector privado y ONG, así como gente experimentada para compartir experiencias e identificar zonas de riesgo; tienen la página electrónica (PreventionWeb), plataforma común para intercambiar y compartir experiencias, noticias, eventos, discusiones en línea, directorio de contactos, programas, políticas, documentos, audios, videos, terminología e información de las comunidades, ciudades y países con posibilidades de riesgo y administrar los desastres para menos vulnerables. Todo lo anterior constituye el eje de su agenda de trabajo.

El gran reto es adaptar toda la infraestructura urbana de todas las ciudades del mundo (escuelas, hospitales, plazas públicas, unidades habitacionales, multifamiliares, centros comerciales, etcétera) para que sean resistentes a los desastres de todo tipo (temblores, sismos, inundaciones, incendios, explosiones de gas o gasolina) para esto diseñaron en 2010 el programa Mi ciudad está preparada con 10 puntos: Participar localmente con el apoyo de grupos ciudadanos y de la sociedad civil en la organización y coordinación de reducción de desastres. Asegurar presupuestos e inversiones públicas, con incentivos para propietarios de viviendas, familias de bajos ingresos, comunidades, negocios, que ayuden la reducción de riesgos; elaborar y actualizar los mapas de riesgos que contengan los peligros y las vulnerabilidades con valoraciones para ser utilizadas en el desarrollo urbano, recomiendan inversiones públicas en las infraestructuras críticas (instalación de drenajes ante inundaciones, tanques de tormenta, etcétera), revisar y valorar la seguridad de las escuelas, centros de salud y hospitales y elaborar, promulgar y hacer cumplir códigos, leyes y reglamentos de identificación urbanística realistas, así como identificar terrenos seguros para la gente de bajos ingresos, así como la mejora de asentamientos informales, programas educativos de formación de reducción de riesgos de desastres en escuelas y comunidades locales, proteger los ecosistemas y amortiguadores naturales (evitando la tala de bosques, su descuido y deforestación), instalar sistemas de alerta temprana y de gestión de emergencia, realizando simulacros permanentes, respuesta inmediata a los supervivientes de cualquier desastre en su salud, seguridad y reconstrucción de sus hogares.

Así la ONU realiza una labor de gran importancia para cuidar la salud, seguridad y la vida de las personas.

Debemos aprender y seguir fortaleciendo la cultura de la prevención y protección para la reducción de riesgos provocados por los desastres naturales, sin embargo, existen siniestros por omisión o descuido, como los incendios y explosiones en instalaciones y sistemas de distribución de gas y gasolina.

Todo un tema, en el que debemos estar involucrados todos… adultos, jóvenes y niños. ¿O no, estimado lector?

Vespertino/MdR

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