En Carranza, comienzan escasear alimentos, gasolina y dinero en efectivo

  • La sucursal Bancomer, Farmacia del Ahorro y hasta un juzgado, comienzan a ser maletas para el éxodo porque consideran que ya no existen las garantías de seguridad.
  • Para entrar y salir de Carranza, a pie, la cuota de guerra es de 20 pesos por persona. Ambos grupos cobran, “los buenos” y “los malos”.

Como si fuera el conflicto histórico entre la franja de Gaza e Israel, en Carranza, Chiapas, no toca fondo la crisis de tierras que se ha convertido en un conflicto armado que ha dejado una extensa estela de muertos a lo largo de varios años, sin que se vea claramente en el corto plazo una tregua duradera.

Los ánimos de venganza están a flor de piel. La zona es una postal de guerra entre grupos armados del México post revolucionario donde aún se habla de latifundio, terratenientes, tiendas de ralla y pobreza extrema.

Una cadena de eventos de asesinatos entre ambos grupos, bloqueos y secuestros, han socavado profundamente la crisis de confrontación donde es la hora que no existe una interlocución válida que medie y que esboce una ruta de salida medianamente posible.

Por ejemplo, en la Secretaría General de Gobierno, comenzando por su titular, no tienen el talante intelectual ni asomo de sabiduría para colocar algunos ladrillos que levanten espacios de expectativas.

Primero, es un asunto de gobernanza y después de aplicación de la ley, no al revés, no es un asunto de procuración de justicia, porque ese no es el origen, esa es la consecuencia y llegará el momento de poner en la mesa el nombre de algunos que han jalado el gatillo, de ambos grupos.

El Ejecutivo del Estado ha lanzado los exhortos correspondientes, pero es la Secretaría General de Gobierno que debe realizar todo un plan estratégico integral que ayude a superar la crisis que no tiene fin.

No es excusa para la Secretaría General de Gobierno señalar que es un conflicto histórico y que evidentemente no comenzó en la temporada de la 4T, porque cuando asumes el Gobierno, asumes lo bueno y lo malo de Chiapas.

Entre tanto, a discreción, diferentes cuerpos policiacos estatales y federales, se mantienen en los márgenes de la zona de guerra, en espera que “los expertos políticos” hagan su tarea sustantiva, no retórica ni mucho menos mediática para redes sociales que se esfuma en segundos.

La última información oficial de la Secretaría de Gobierno versa en el sentido de que el Conflicto en Venustiano Carranza es histórico, territorial y de orden federal.

Refiere la versión que este fin de semana, ambos grupos nuevamente acordaron llevar el tema a la Federación y ofrecieron una tregua tras entregar cuerpos y retenidos.

Asienta la información que el conflicto territorial entre la OCEZ-Casa del Pueblo y la Alianza San Bartolomé de Los Llanos, en el municipio de Venustiano Carranza, es estrictamente de orden federal e histórico (más de 50 años), en donde no existe voluntad política de los grupos para llegar a un acuerdo, en cambio han mantenido enfrentamientos intermitentes a lo largo de décadas.

De ser así el diagnóstico final, aún no se puede deslindar la Secretaría de Gobierno de tu tarea “estratégica” de ser el ente articulador de las políticas públicas en materia de seguridad interna del Estado de Chiapas.

La otra crisis que nadie cuenta.

Producto de la crisis social-armada en Carranza, en la zona comienzan a escasear algunos alimentos de la canasta básica porque las diferentes empresas distribuidoras temen viajar hacia el lugar.

Lo mismo está pasando con la gasolina y el dinero en efectivo del banco.

El único banco que está en la cabecera, Bancomer, tiene dos meses que no labora y por lo tanto los cientos de clientes no pueden hacer ningún movimiento financiero.

Las dos empresas gaseras que dan servicio en Carranza, Gas COM y Ramagas, aumentaron sus costos del producto porque tienen que pagar “una cuota de guerra” para que puedan entrar, lo mismo viven las empresas refresqueras, Sabritas, lácteos, productos agrícolas, etc.

Más crisis. Por la inseguridad, CFE ha dejado de laborar de manera ordinaria y han existido varios días de fallas eléctricas que ha dejado sin luz a toda la cabecera.

Para entrar y salir de Carranza, a pie, la cuota de guerra es de 20 pesos por persona, Ambos grupos cobran, “los buenos” y “los malos”.

Y tal y como ocurre en conflictos sociales y armados en todo el mundo, en Carranza se está “criando” una nueva generación de niñas y niños con actitudes de revancha y odio por lo que están viendo y escuchando de sus padres y abuelos y que comienza a reflejarse en los centros escolares, parques o calles, o donde se encuentran y se retan a golpes o se empujan.

Por: Chiapa Press

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