En el marco del 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer Proletaria, el Frente Nacional de Lucha por el Socialismo (FNLS) realiza un pronunciamiento.

El 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer Proletaria, fecha histórica que reivindica el Frente Nacional de Lucha por el Socialismo (FNLS) para evocar a todas aquellas mujeres que correspondieron con su papel y condición de clase, quienes se incorporaron a la lucha por la emancipación de la clase social explotada y oprimida.

Este día lo interpretamos desde la concepción materialista del hombre y de su historia, a la mujer la entendemos como ser genérico, natural, social, histórico y universal. Las controversias sexistas y divisiones de género sólo conducen a interpretaciones fútiles sobre el origen de la violencia, explotación y opresión. Desde el materialismo filosófico no tratamos de realizar una confrontación estéril ni ver el tema como un problema sexista o semántico, sino colocar a la mujer en el papel que le corresponde dentro de la lucha de clases.

Existen dos concepciones ideofilosóficas que interpretan el papel que juegan la mujeres dentro del proceso histórico de la humanidad, una desde la concepción burguesa-pequeñoburguesa que considera esta fecha como día de festejo, donde a la mujer se le reduce a su papel de víctima y a la que hay que reconocer sus derechos; y la concepción proletaria que rememora esta fecha como un día de lucha y protesta, como lo hacen las cientos de miles de mujeres que luchan por su propia emancipación como clase social.

De acuerdo a la posición política que asuma la mujer es la forma cómo va a interpretar los fenómenos sociales y asumirá actitudes, pensamiento, ideología e intereses de clase. Así surgen mujeres represoras, explotadoras, opresoras, fascistas, oportunistas, esquiroles que de manera consciente o inconsciente defienden los intereses de una minoría.

Cómo entendemos que senadoras y diputadas aprobaran la Guardia Nacional, cuando tienen pleno conocimiento de que ésta es la continuidad del Estado policíaco militar, en consecuencia, la continuidad de las desapariciones forzadas, ejecuciones extrajudiciales, detenciones arbitrarias o tortura contra el pueblo trabajador, en ningún momento titubearon para imponer de facto este mecanismo leguleyo que dota certeza jurídica a las fuerzas armadas en tareas de seguridad pública.

Vespertino / Joss Penagos

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