Frank Rubio, astronauta de origen salvadoreño, despega hacia el espacio junto a dos cosmonautas rusos.

 Una cápsula rusa despegó al espacio este miércoles con Frank Rubio, astronauta estadounidense de origen salvadoreño, a bordo, lo que marca una continuación significativa de la relación entre Rusia y EE.UU. en temas espaciales, justo en medio de un momento de gran tensión geopolítica.

La nave espacial despegó del famoso cosmódromo de Baikonur en Kazajstán, llevando a Rubio, de la NASA, y a los cosmonautas rusos Dmitri Petelin y Sergey Prokopyev a lo que se espera que sea una estadía de seis meses en la Estación Espacial Internacional. El despegue ocurrió a las 9:54 a.m., hora de Miami.

Este es el primer viaje al espacio de Rubio, quien se desempeñará como ingeniero de vuelo en esta misión. El astronauta, quien además es médico, tiene experiencia como cirujano de vuelo. Lo que significa que cuenta con las habilidades para atender cualquier problema médico que pueda surgir durante su viaje.

Rubio, nativo de Florida, se unió a la NASA en 2017. Antes de entrar al cuerpo de astronautas, se graduó de la Academia Militar de EE.UU. y obtuvo un doctorado en Medicina de la Universidad de Ciencias de la Salud de Servicios Uniformados. Tiene más de 600 horas de experiencia en combate en países como Bosnia, Afganistán e Iraq. Rubio considera a Miami como ciudad natal, según la NASA, aunque nació en California y su madre vive en El Salvador.

Cuando Rubio y los cosmonautas rusos lleguen a la Estación Espacial Internacional, formarán equipo con astronautas de Estados Unidos, Rusia y Europa. La estación espacial, que continuamente ha alojado personas a bordo desde el año 2000, tiene una base rotatoria de miembros de tripulación para garantizar que el laboratorio en órbita cuente con suficientes astronautas para conservar el hardware de la estación espacial y mantener el registro extenso de los experimentos en curso.

El hecho de que Rubio viaje al espacio en una cápsula rusa Soyuz es algo para destacar.

La historia de transportar humanos hacia y desde la Estación Espacial Internacional comenzó cuando Rusia y Estados Unidos tenían sus propios cohetes para llevar a sus ciudadanos en ese viaje, que se convirtió en un símbolo de la cooperación posterior a la Guerra Fría a fines del siglo XX y principios de la década de 2000. Pero después de 2011, cuando la NASA retiró su programa del transbordador espacial, las cápsulas Soyuz de Rusia eran la única opción para los astronautas estadounidenses. La NASA ha estado pagando hasta 90 millones de dólares por asientos a bordo de una nave espacial Soyuz.

En 2020, eso cambió. Durante los años previos, la NASA ideó su propio plan para permitir que las empresas privatizadas se hicieran cargo de la tarea de transportar astronautas hacia y desde la estación espacial. Y SpaceX de Elon Musk lo ha hecho desde entonces, comenzando con la misión Demo-2 en 2020. Y, más recientemente, preparándose para la misión Crew-5. Los lanzamientos de SpaceX se han convertido en una rutina para la NASA, lo que le permite recuperar cierto control sobre la dotación de personal de la ISS.

Sin embargo, la tensión entre Estados Unidos y Rusia alcanzó un punto álgido después de que Moscú invadiera Ucrania en febrero.

Después de que compartieran durante años viajes al espacio en vehículos rusos Soyuz, antes de que SpaceX estuviera en escena, una de las grandes preguntas que surgieron era si EE.UU. y Rusia continuarían poniendo a sus astronautas lado a lado en las misiones de la Estación Espacial Internacional.

Eso se respondió en julio cuando la NASA y su contraparte rusa, Roscosmos, confirmaron que continuarían compartiendo los viajes en cohete a la estación espacial. Ahora se espera que los cosmonautas rusos vuelen en cápsulas SpaceX, además de que los astronautas de la NASA compartan asientos en la nave espacial rusa Soyuz.

Estados Unidos y Rusia son los principales operadores de la Estación Espacial Internacional, y ambos países controlan sus operaciones diarias. Es importante destacar que el segmento controlado por Rusia alberga la propulsión que se necesita para mantener la estación a flote en la órbita terrestre. Y la NASA ha dicho repetidamente que uno de sus objetivos es garantizar la cooperación continua entre EE.UU. y Rusia en el espacio.

Rubio, como muchos astronautas estadounidenses antes que él, viajó a Rusia para entrenarse con cosmonautas de ese país antes de esta misión.

«Ha sido un privilegio estar aquí”, le dijo a Kristen Fisher, de CNN, durante una conferencia de prensa en agosto. «Tenemos un equipo de la NASA bastante sólido que está aquí para apoyar la misión… Creo que todos diríamos que nos sentimos seguros», añadió.

CNN.

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