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Joyyu Mayu, un refugio de aves.

Todo comenzó con una pregunta “¿Qué especies de aves hay en el parque Joyyu Mayu?” Y la respuesta de esa interrogante le ha llevado al joven biólogo, Daniel Pineda Vera a quedarse a estudiar las aves de ese lugar por cuatro años.


Joyyu Mayu, nombre en zoque que en español significa “flor de mayo”, es un parque que se encuentra en la zona poniente de Tuxtla Gutiérrez. Este lugar de 12 hectáreas tiene la particularidad de que la mayoría de su flora es nativa de la región. Tiene árboles de primavera, diversos zapotes, sabinos, ceibas, matilisguates y guachumil, por decir algunas. Aunque también tiene presencia de flora exótica es menor que en comparación a otros centros recreativos.


Esta característica de Joyyu Mayu hace posible que en este pequeño espacio, que además se encuentra a la mitad entre la reserva del zapotal y la del Cañón del Sumidero, se puedan encontrar unas 118 especies de aves en diferentes estaciones del año cuenta Daniel Pineda.


En México existen unas mil 150 especies de aves, en Chiapas existen unas 720, lo que significaría, que en este pequeño espacio que es el parque Joyyu Mayu se pueden encontrar alrededor del 16 por ciento de todas las especies de aves que existen en Chiapas y una de cada 10 especies que hay en México (Wooow!).


Daniel vive cerca del parque y su formación como biólogo lo hizo interesarse en conocer más sobre las especies que convivían en este lugar y ahora es parte del Grupo Oficial de Observación de Aves Heliomaster, que precisamente nació en Joyyu Mayu. El nombre del grupo de pajareros es el que tiene de manera científica el conocido colibrí pochotero, muy común en ese parque.


Las especies que se pueden encontrar en Joyyu Mayu son diversas dependiendo la temporada y también la hora que se visite el lugar. Hay algunas que viven ahí, pero otras que solo usan el sitio como “hotel de paso” o “casa de verano”. Hay aves que viajan desde Estados Unidos o Canadá hasta este lugar ya sea por su paso a Guatemala o Costa Rica o se quedan toda la temporada invernal en estos rumbos.


El parque también recibe aves que consiguen sus alimentos en otros lugares y solo llegan a descansar o pasar el rato.


Antes de la pandemia, Daniel y un equipo de jóvenes realizaban recorridos al menos una vez al mes para avistar aves en el parque con público en general con la intención de que más personas conocieran la riqueza del parque y se preocuparan por su conservación. La contingencia sanitaria le ha impedido seguir con esta actividad, pero sigue realizando visitas periódicas al sitio para continuar con el registro de visitantes.


Joyyu Mayu es esa casa que siempre tiene un lugar disponible para las aves viajeras, pero que no se molesta si una o varias de ellas deciden estacionarse un tiempo o pasar la noche ahí. Este lugar tiene el alma del buen Tuxtleco, que recibe con pozol al mediodía al visitante, que aunque le digan ciudad sigue teniendo el alma de pueblo, en donde por las tardes se escuchan a los pájaros cantar.

Por Sandra de los Santos / Aquínoticias

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