La perturbadora historia del caníbal asesino de violadores de niños que sufría golpizas de su papá

Se dice que comió con una cuchara parte del cerebro de una de sus víctimas que abusó sexualmente de una niña de siete años

Robert Maudsley cometió asesinatos tan horribles que fue llamado “Hannibal Lecter” después de haber asesinado a varios de sus compañeros reclusos que tenían algo en común: habían abusado y matado a niños, tal como él sufrió durante su niñez y adolescencia por parte de su propio papá en el Reino Unido.

Las autoridades penitenciarias británicas consideran tan peligroso a Robert que lo sentenciaron a permanecer en prisión pero deberá estar en aislamiento durante 23 horas al día encerrado en una caja de vidrio que está bajo tierra.

Desde 1974, Robert ha permanecido en la cárcel tras haber matado a su primera víctima de 21 años, informó el diario local Liverpool Echo. 

¿Quién es Robert Maudsley, el “caníbal” asesino?

Robert es el cuarto de 12 hijos y pasó sus primeros años de vida en un orfanato católico en Nazareth House antes de que sus padres abusivos fueran por él cuando tenía ocho años de edad. De regreso con su familia, sufrió violentos abusos por parte de su papá incentivados por su madre.

El entonces niño recibió golpizas, entre ellas, cuando protegía a sus hermanos y era él quien recibía los castigos. En alguna ocasión Robert fue encerrado por seis meses en una habitación y su único contacto era su papá que lo visitaba para seguirlo golpeando varias veces al día.

A sus 16 años, Robert tuvo que dedicarse al trabajo sexual donde conoció a su primera víctima en 1974. Su cliente le había mostrado fotos de niños a los que había abusado, ese fue el motivo por el que Maudsley le quitó la vida.

La condena que cumple Robert por sus homicidios

Al ser detenido, Robert fue considerado como no apto para ser juzgado y fue enviado al Hospital Broadmoor, hogar de algunos de los criminales más peligrosos de Gran Bretaña. Su primer asesinato en el encierro fue contra abusador de menores David Francis.

Junto con un compañero, Robert torturó al abusador hasta matarlo y colgó su cuerpo para que lo vieran los guardias de la prisión. Tras el homicidio fue trasladado a la prisión de máxima seguridad de Wakefield en Yorkshire. Ahí mató a un hombre de 46 años encerrado por matar a su esposa

Inmediatamente después entró en la celda de otro preso de 56 años que abusó sexualmente de una niña de siete años. A esa víctima, Robert cortó su cráneo con una daga improvisada y supuestamente comió parte de su cerebro.

En el año 2000, Robert solicitó a los tribunales que le permitieran morir a través de una carta que decía: “Como consecuencia de mi tratamiento y confinamiento actuales, siento que todo lo que tengo que esperar es un colapso psicológico, una enfermedad mental y un probable suicidio”.

Sin embargo, la petición de Robert Maudsley fue denegada y pasará el resto de sus días que le quedan de vida encerrado en la caja de vidrio que es a prueba de balas.

El Heraldo de México

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