Llenan de poder femenino el live action de Mulán

La versión live action de Mulán no sólo muestra el empoderamiento de uno de los personajes femeninos más emblemáticos, sino que su realización fue gracias a un equipo conformado por una gran cantidad de mujeres expertas y ejemplares, entre ellas la directora, Niki Caro; la cinematógrafa, Mandy Walker, y la vestuarista, Bina Daigeler, por mencionar algunas.


En entrevista con La Razón, Walker celebró que en la producción, que estará disponible en Disney+ de América Latina a partir de mañana, hayan intervenido una gran cantidad de mujeres, dirigiendo distintos departamentos.


“Fue algo realmente interesante para mí, porque creo que somos muy organizadas y colaboradoras, también trabajando con los hombres. Ésta fue una parte muy importante de la película: que estuviéramos a la cabeza, liderando un gran filme y contando una historia maravillosa”, señaló.


La fotógrafa, quien también ha participado en cintas como Jane tomó las armas y Más allá de la montaña, aseguró que se sintió identificada con el guion de Mulán, pues relata la manera en que una chica descubre su fuerza interior, lo cual le es inspirador ya que ella se desempeña en un trabajo tradicionalmente realizado por hombres dentro de la industria del cine.

“Siento que es un mensaje importante para transmitir a las mujeres: que sean capaces de sentir que tienen el poder para levantarse y lograr lo que quieren; que no sientan que, porque son mujeres, están de algún modo limitadas. Mulán realiza cosas increíbles y, en su viaje de evolución, se da cuenta de que posee esta fuerza interior. Creo que todas deberían ser así”, expresó.


Por su parte, Bina Daigeler —quien trabajó en filmes como Biutiful, de Alejandro González Iñárritu, y Volver, de Pedro Almodóvar— aseveró que la producción demostrará al público joven femenino que tiene la capacidad de hacer realidad lo que sea y lograr sus propósitos en la vida. “Creo que es muy contemporánea, a pesar de estar basada en un poema antiguo”, agregó.


Labor titánica
Daigler detalló que diseñó cerca de mil atuendos para la cinta, para los cuales se inspiró en los colores de los vestuarios de la animación original: “quería que la indumentaria fuera fresca, positiva y optimista; usar colores realmente vivos y combinarlos”.

Asimismo, realizó una gran documentación respecto a la historia de China, pues cada color de las prendas cumplía una función social en aquella época: “por ejemplo, el amarillo en ese tiempo estaba reservado para el emperador”, detalló.


Mandy Walker compartió que el mayor desafío al que se enfrentó fue la filmación de las secuencias de las batallas, pues tanto ella como la directora pretendieron que no fueran genéricas ni sangrientas, sino que mostraran los hechos principalmente desde la perspectiva de Mulán, a quien definió como una luchadora elegante, controlada y que en el combate se desenvuelve de manera muy espiritual.

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