Masacres; Opinión de Juan Carlos Sánchez Magallán

Estados Unidos registró una masacre más en Uvalde, Texas; un joven armado con un fusil tipo AR-15, una pistola y varios cargadores, masacró a 19 niños y dos profesoras en la Robb Elementary School. 

 Después de balear a su abuela en el domicilio que compartían, huyó en la camioneta de la mujer, mientras ella pedía ayuda. Este joven abrió fuego en un aula de la escuela contra alumnos de cuarto año sin motivo alguno, la policía logró abatirlo, pues sólo la muerte detuvo su acción suicida de sacrificar a los infantes que, indefensos, tuvieron la mala fortuna de encontrarse en el lugar cortando de tajo su destino y cambiando el de sus familias. 

 ¿Pero qué hay detrás para que esto suceda? Desintegración familiar, familias disfuncionales, adicción a las drogas, odio racial, la violencia como cultura, la apología que de todo esto realizan los medios de comunicación y las tecnologías de la información, la ignorancia, la venta indiscriminada de armas a toda la población, la ausencia de una legislación que regule su venta y distribución, el mercado negro, contrabando, la industria de la guerra que mueve su economía y todo esto, “junto con pegado”. 

El gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, por conducto del canciller Marcelo Ebrard, puso “el dedo en el renglón”, al demandar judicialmente en las Cortes de Boston, Massachusetts, a las 11 empresas estadunidenses más importantes por ser las responsables de tanta masacre; al vender sin recato, sin pudor y ninguna restricción, de manera indiscriminada armas de alto poder a los ciudadanos de EU, a través de sus miles de tiendas que tienen en toda su geografía nacional, adicionalmente existe un mercado negro que coloca millones de armas con los grupos criminales de todo el mundo, a los cárteles de la droga, a los grupos guerrilleros, a los países que tienen conflictos armados en el interior o están en guerra, como Ucrania, a quien Estados Unidos suministra armamento, entre otras cosas, por ello, las consecuencias están a la vista de todos. 

Se trata, una vez más, de un joven esquizofrénico que compró un fusil AR-15 y 375 balas, después de cumplir 18 años (unos días antes del ataque), y dos días después, adquirió un segundo fusil y su chaleco de Rambo para cometer esta atrocidad. 

 Un informe de The Associated Press, USA Today y la Universidad de Northeastern, refiere que desde 1999 se han dado 14 tiroteos, con al menos cuatro o más víctimas por evento, en escuelas y Universidades de Estados Unidos, siendo la de Uvalde la más mortífera sólo después de la escuela primaria Sandy Hook de Connecticut, donde un hombre asesinó a 20 estudiantes de primer año y a sus profesores después de acabar con su madre. 

Con éste ya son 215 tiroteos masivos sólo en los cinco meses de 2022, triplicándose, a partir de que expiró la ley de prohibición de armas de asalto, esto, sin duda, como resultado de la negligencia y descuido mostrados por los legisladores de la Unión Americana, quienes mullidos en el confort que les proporciona “ser complacientes” con los empresarios de la guerra, “miran hacia otro lado” y se niegan a emitir un ordenamiento federal sobre armas. 

Joe Biden mencionó: “¿Cuándo, por el amor de Dios, nos vamos a enfrentar al lobby de las armas?, agregó estar “asqueado y cansado; tenemos que dejarle claro a todos los funcionarios electos (legisladores) de este país: es hora de actuar”. La vicepresidenta Kamala Harris fue más allá, al afirmar: “Las armas de asalto fueron diseñadas para matar de manera muy rápida a muchos seres humanos, al ser armas de guerra, no tienen lugar entre la sociedad civil, la solución incluye una prohibición de armas de asalto”, ojalá y así sea, la más alta prioridad de este asunto, pues también sus armas asesinan a miles de personas en el mundo. ¿O no, estimado lector? 

Arriba
error: Alert: ¡¡El contenido está protegido !!