No existen espacios seguros para las mujeres: feministas de Chiapas

La marcha conmemorativa del Día Internacional de las Mujeres partió del poniente de Tuxtla Gutiérrez

“María de los Remedios Jiménez Gordillo, era el nombre de mi mamá; María Virginia Morales Jiménez, era el nombre de mi hermana, ambas fueron asesinadas el 20 de julio del 2013”, dijo Helena, sobreviviente y víctima de orfandad por feminicidio, durante el mitin que realizaron cerca de 2 mil mujeres en la entrada del Palacio de Gobierno de Chiapas.

La marcha conmemorativa del Día Internacional de las Mujeres partió del poniente de Tuxtla Gutiérrez, minutos antes de las 5 de la tarde.

Los bloques de mujeres caminaron de manera ordenada y bajo protocolos de seguridad. Realizaron pintas y pegaron imágenes en muros, ventanas, puentes y aceras, de hombres acusados de ejercer algún tipo de violencia.

“Jueces y fiscales, también son criminales”, “no que no, sí que sí, ya volvimos a salir”, “las hijas de una son las hijas de todas”, “que nos devuelvan a nuestros hijos”, “fuimos todas”, “la niñez no se toca”, fueron algunas de las consignas que retumbaron en el bulevar Belisario Domínguez.

El contingente se organizó en bloques de familiares de víctimas de violencias, sobrevivientes, activistas, artistas, creadoras, periodistas, estudiantes, además de la Red de familias víctimas de feminicidio, conformada por 20 familias; por mencionar algunas participantes.

Helena fue la primera en compartir el pronunciamiento de la Red de familias cuando las mujeres llegaron a la entrada del edificio institucional que ya estaba resguardado, en su interior, por un numeroso grupo de policías con equipo antimotines y bomberos; mientras otros uniformados patrullaban el primer cuadro de la ciudad.

“Tenía 13 años cuando mataron a mi mamá y a mi hermana, yo era una niña cuando vi el cuerpo sin vida de ellas, lastimado y violentado sexual y físicamente; mi lucha inició desde el día en que Víctor Hugo Aguilar Oliver las mató y con ellas, arrebató mi infancia, mi familia, nuestros sueños y toda mi felicidad”, dijo Helena.

La joven habló del dolor, del sufrimiento y cuestionó: ¿Cómo se atreven a ver el dolor y sufrimiento de las familias y aun así liberar a los feminicidas?, ¿Cómo le explicas a un niño que a su mamá la mataron y que ahora debe vivir con la familia del feminicida?

Recordó que nadie habla en voz alta del impacto en la niñez cuando es testigo de un feminicidio, “nuestras vidas son invadidas por duda, miedo, tristeza, impotencia y el dolor más profundo de una muerte lenta, una y otra vez ante la falta de justicia”.

No hay un solo día, un solo lugar, un solo espacio en el que podamos estar seguras, lamentó. La multitud encendió las luces de sus teléfonos móviles y se escuchó una y otra vez al unísono ¡no estás sola!, cuando Helena entregó el micrófono.

Por último, la Red de familias pasó lista de las mujeres desaparecidas y víctimas de feminicidio, “por las sobrevivientes: ¡presente!; por la vida y la libertad de las niñas y adolescentes: ¡presente!; por la vida e integridad de las mujeres chiapanecas: ni una más, ni una más, ni una asesinada más”.

El Heraldo de México

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