No utilices plástico en tu fiesta patria.

Llegó el mes de septiembre y el pretexto ideal para hacer convivencias familiares o con amistades para festejar el mes patrio; la degustación de antojitos típicos característicos por la riqueza de sabores, aromas y la ancestralidad de su origen, así como los adornos patrios son el distintivo.

Sin embargo, un motivo de festividad se convierte en un problema para todos debido a que se incrementa la generación de residuos durante estas celebraciones.

En estos tiempos, en los que la economía lineal impulsa el consumo de artículos de un solo uso para su desecho inmediato, el comerte un pozole, o una tostada de tinga, o una quesadilla de flor de calabaza, o un tlacoyo con su salsa picosita en una verbena popular tiene un alto precio para el planeta.

En una sola noche, generamos desechos cuyo periodo de degradación oscila entre el mes y los 500 años tales como el unicel, el plástico, el papel y residuos orgánicos que al mezclarse se convierten en un problema de sanidad porque son colocados en tiraderos a cielo abierto donde provocan gases y fauna nociva.

De acuerdo con la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), cada mexicano genera aproximadamente 1.2 kilogramos de basura al día en promedio, es decir 438 kilogramos al año, pero durante las fiestas patrias y decembrinas se tiene un repunte de esta cifra

Los días del 15 y 16 septiembre empleamos platos, vasos y cubiertos desechables para consumir nuestros antojitos; bolsas de plástico para guardar las compras o el clásico itacate; además empleamos adornos papel, plástico y brillantina que no reciclamos; y por si fuera poco también quemamos cohetes que contaminan el aire.

Vespertino Josid Penagos

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