Oscar 2022: La cruel historia de la torturadora que usaba perros y que inspiró un corto que está nominado

Íngrid Felicitas Olderöck fue acusada por sobrevivientes al régimen de Augusto Pinochet de adiestrar perros para que violaran a los opositores

Íngrid Felicitas Olderöck Bernhard fue conocida como “la mujer de los perros” y fungió como agente de la Dirección Nacional de Inteligencia Nacional (DINA), servicio de seguridad que fue creado por Augusto Pinochet en Chile luego de que derrocó al presidente Salvador Allende en 1973.

La historia de la llamada cruel torturadora por los chilenos, inspiró el cortometraje animado Bestia, dirigida por el chileno Hugo Covarrrubias, trabajo que esta semana fue anunciado como contendiente a la codiciada estatuilla de Hollywood cuya ceremonia se llevará a cabo el próximo 27 de marzo.

“Es un thriller psicológico sobre una mente siniestra”, detalló Covarrubias en entrevista para la BBC, quien basó la trama en las crueles prácticas de tortura que realizaba Íngrid Felicitas al usar perros que violaban a los opositores del régimen militar de Pinochet dentro de los centros de detención donde muchas personas desaparecieron, uno de ellos llamado la Venda Sexy.

Íngrid Felicitas era de origen alemán

Olderöck Bernhard fue una de las mujeres más destacadas dentro de la DINA. Además de torturar a los civiles opositores, Felicitas también formó a varios jóvenes para que pudieran enfrentarse a los enemigos políticos.

En la Venda Sexy hubo torturas y otras prácticas como colgamientos, ahogamientos, embarazos y abortos forzados, además de los abusos sexuales que cometía un perro adiestrado para llevarlo a cabo, el cual era llamado “Volodia”, un pastor alemán que violentaba sexualmente a las mujeres, describió Beatriz Bataszew, una de las sobrevivientes al régimen de Pinochet.

Íngrid dirigía al animal para que abusara tanto de hombres y mujeres que eran obligados por otros torturadores para que adoptaran posiciones que facilitaran el abuso, describió la sobreviviente.

bestia

Íngrid Felicitas Olderöck Bernhard tenía decencia alemana, pues su padre emigró de Alemania en 1925 hacia tierras chilenas. Junto con sus hermanas Karin y Hannelore, tuvo una estricta formación que no le permitía hablar español ni tener amigos chilenos, por lo que prácticamente creció aislada.

La mujer aseguró ser nazi desde pequeña, cuando aprendió que el mejor período que vivió Alemania fue con la ocupación nazi en el poder ya que había trabajo y ni había ladrones sinvergüenzas, contó en el libro “Íngrid Olderock, la Mujer de los Perros”.

Sin esposo ni hijos, Íngrid pasó sus últimos días de vida viviendo con una bala alojada en la cabeza tras ser atacada a quemarropa con un arma de fuego con la que dispararon además en el vientre. La mujer se quejaba de ir muchas veces a los juzgados porque era señalada de realizar vejaciones durante su estancia en la DINA .

“Se me acusa de tanta barbaridad y yo cumplí en la DINA solo labores de analista en la brigada Purén”.

El Heraldo de México

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