Pobladores de La Palma piden consumir plátanos de la región después de la explosión del volcán

El exhorto se dio después de la fuerte erupción del volcán el pasado 19 de septiembre

Usuarios de redes sociales instan a consumir plátanos de La Palma, claves en la economía de la isla española, a pesar de las manchas «efecto de las cenizas» del volcán Cumbre Vieja, en erupción desde septiembre, pero expertos explicaron que los daños sufridos por la fruta tienen forma de arañazo.

Aunque la ceniza sí puede afectar la piel de esta fruta, responsable del 50% del Producto Interior Bruto (PIB) de La Palma, los daños se producen en forma de arañazos al manipular el fruto con ceniza y no de manchas, que son un reflejo del estado de maduración del plátano.

Las pintas en la piel son «provocadas por una enzima llamada tirosinasa» e indican de manera natural «el punto de maduración del fruto», explicó a la AFP el periodista experto en nutrición y alimentación Adam Martín.

Otra enzima, activada por el frío, también puede provocar esa coloración. «Las membranas de las células de la piel se rompen y sale una enzima llamada polifenol oxidasa, que produce ese color oscuro», añadió.

Riesgos para el sector

La Palma es la segunda isla del archipiélago de las Canarias en términos de producción de plátanos, por detrás de Tenerife. De las 70.000 hectáreas de su territorio, el 10% está dedicado a uso agrícola, principalmente al cultivo del plátano (43%). La producción de esta fruta, que en 2020 fue de 148.600 toneladas solo en La Palma, según datos de la Asociación de Organizaciones de Productores de Plátanos de Canarias (ASPROCAN), se ve ahora amenazada por los efectos de la colada de lava y la emisión de cenizas.

El volcán Cumbre Vieja entró en erupción el 19 de septiembre y desde entonces ha obligado a evacuar a más de seis mil habitantes y provocado múltiples daños materiales, incluyendo la destrucción de más de un millar de edificios.

«La producción [de plátano] sepultada bajo la lava no es tanta como la que se puede llegar a perder por el resto de condiciones, como el difícil acceso a las fincas, los arañazos de la ceniza en la piel a la hora de manipular los racimos o la rotura de canales de riego», detalló a la AFP Esther Domínguez, responsable del departamento técnico de ASPROCAN.

Las cenizas emitidas por el volcán, que «físicamente se parecen a la arena», son como piedrecitas «con aristas afiladas que se pueden depositar sobre los plátanos cuando estas ya están frías», añadió.

Durante la manipulación del fruto o su transporte, estos restos de ceniza pueden provocar rozaduras e impedir la venta del fruto, por lo que a los supermercados no llegarán ejemplares con grandes defectos provocados por las cenizas, como sugieren las publicaciones difundidas en redes y verificadas por la AFP. 

«Las normativas de calidad europeas impiden comercializar los plátanos con rasgadas superiores a los cuatro centímetros cuadrados en cada uno, aunque por dentro estén perfectos y se puedan consumir sin riesgo alguno», remarcó Domínguez.

El Heraldo de México

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