Por cierre de fronteras, teme Gran Bretaña desabasto de comida

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LONDRES.- Debido a las nuevas restricciones que más de 30 países han impuesto a Gran Bretaña por temor a una nueva cepa de coronavirus altamente infecciosa, aumentó la posibilidad de escasez de alimentos en territorio británico, pocos días antes de la consumación del Brexit. Por la situación, el gobierno convocó a una reunión de emergencia.


La escena ayer fueron camiones que esperaban a entrar y salir de Gran Bretaña con filas de varias millas, además de pasajeros que se quedaron varados en aeropuertos de distintos países conforme se iban imponiendo duras restricciones a los desplazamientos.


Países de todo el mundo congelaron sus conexiones aéreas con Gran Bretaña y Francia vetó la entrada de camiones durante 48 horas. Sin embargo, había crecientes esperanzas de que Francia permitiera la reanudación del tráfico, con controles en las fronteras para hacer pruebas rápidas de coronavirus a los camioneros.

El primer ministro británico, Boris Johnson, convocó una reunión de crisis ayer con su comité de emergencia, en medio de crecientes preocupaciones porque las restricciones pudieran provocar desabastecimiento de comida si no se retiraban rápido. El gobierno ya ha desaconsejado los desplazamientos a Kent, el condado sureste donde se encuentran muchos de los puertos empleados para cruzar el Canal de la Mancha.

La mayoría de los productos perecederos que llegan a Gran Bretaña desde Francia lo hacen en camiones. Las mercancías transportadas en contenedores en barcos, como productos manufacturados, no se vieron afectados por las medidas.

Aunque la norma francesa no impedía el paso de mercancías por el Canal de la Mancha hacia Gran Bretaña, la confusión por las nuevas reglas agravaba los atascos a ambos lados en un momento en el que el tráfico ya se veía complicado por las navidades y la incertidumbre en torno a las futuras relaciones comerciales entre Gran Bretaña y la Unión Europea (UE).


Unos 10 mil camiones pasan cada día por el puerto británico de Dover, lo que supone alrededor del 20 por ciento del comercio de mercancías del país. El secretario británico de Transportes, Grant Shapps, dijo que la prohibición gala era “ligeramente sorprendente”, pero intentó llamar a la calma al decir que la mayoría del comercio británico no se afectaba.

Shapps insistió en que el público no notaría desabastecimiento “en su mayor parte”.

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