Qué hay detrás de un asesino serial… Andrés ‘N’, el feminicida de Atizapán

La psicóloga y criminóloga Mónica Ramírez Cano define a los feminicidas seriales; ofrece diferencias de sicarios y terroristas; explica rasgos de ‘El Chino’ en Margaritas 22 

Existen diversos tipos de asesinos y las clasificaciones tienden a etiquetarlos”, nos comenta Mónica Ramírez Cano, psicóloga y criminóloga que analizó y definió el perfil de Joaquín “El Chapo” Guzmán y Dámaso López

Las clasificaciones tienden a etiquetarlos, ya sea por motivación y por el tipo de víctima que eligen. Ya sea por el tipo de escena que dejan, por el número de víctimas que matan, etc.”, señala a Excélsior Digital.

Ramírez Cano señala que un asesino serial es “aquella persona que comete un asesinato, no importa el número de víctimas”. 

Y lo diferencia “inmediatamente del asesino de masas. Este tipo de asesinos como el ataque a Bombay –que causó la muerte de 166 personas en noviembre de 2008 y del que sobrevivió el terrorista Mohamed Kasab–; el de Virgina Tech –en abril de 2007, que dejó 33 muertos y 29 heridos–; el de Las Vegas –con un saldo de 59 muertes y 851 heridos–; eso es otra situación”.

¿Cómo identificar a un asesino en serie?

El asesino en serie mata a tres o más víctimas en un periodo de enfriamiento entre cada evento. ¿A qué voy con esto? ¿Por qué tres? El primero es para explorar sus límites y para ver cuánto le gusta lo que está haciendo. 

El segundo lo hace para perfeccionar el primer asesinato e incluye cuestiones que ha fantaseado, incluye cosas que pudo haber hecho mejor etc. Y el tercero ya lo hace porque le gustó lo que experimentó, lo que ese crimen satisfizo”.

Diferencias entre asesino en serie, sicario y terrorista

Ramírez Cano nos explica que los asesinos en serie “generalmente buscan satisfacciones de necesidades psicológicas, emocionales, de estimulación y gratificación sexual con los homicidios”.

Mientras que “un sicario no es un asesino en serie, porque los asesinos en serie no trabajan. El sicario está trabajando por un sueldo, persigue una ganancia material”.

¿Y sobre los terroristas? “Los terroristas tampoco son asesinos seriales. Los terroristas se mueren por una ideología”. 

La psicóloga y criminóloga expone que “los asesinos seriales además de que no están trabajando, lo que hacen es satisfacerse y buscar una estimulación sexual a través de sus crímenes o de cuestiones sicológicas; como el asesino serial Andréi Chikatilo –señalado por asesinar y en algunos casos devorar partes de 21 niños, 14 niñas y 18 mujeres entre 1978 y 1990–. El “Carnicero de Rostov”, decía: ‘cada vez que mato, encuentro paz de mente’”.

FBI y la clasificación de asesinos organizados, desorganizados y mixtos

Siguiendo la clasificación del FBI, existen asesinos seriales desorganizados, aquellos “que no tienen una planeación de sus crímenes y utilizan las armas que encuentran en el momento, lo que tienen a la mano para atacar. Son víctimas de oportunidad y asesinos que no tienen un objetivo específico de víctima”.

¿Y qué hay de Andrés “N”? “Estamos hablando en cuanto a este feminicida, de un asesino organizado. ¿Qué quiere decir con organizado? Es aquel que planea sus crímenes; es aquel que sale de cacería de sus víctimas; es aquel que tiene un prototipo de víctimas. El prototipo de víctimas en él son personas en sus treintas, quizá la más joven tendría sus 28 una cosa así”.

Con base en la información difundida en medios de comunicación, Ramírez Cano nos dice sobre las víctimas de Andrés “N”. “Son mujeres en sus treintas, más o menos esbeltas y personas que de alguna manera buscan obtener algún beneficio material primordialmente. Hablo de las víctimas, porque lo que se ha reportado es que este asesino les ofrecía dinero, les ofrecía trabajo, las veía a ellas vulnerables y entonces se acercaba. Eso es importante señalar”.

Cómo explicar rasgos de canibalismo

Mónica Ramírez Cano precisa que “hipotéticamente hablando, aventurandose a esta parte del por qué mata a mujeres y no solo matarlas sino también canibalizar, comerse partes de su cuerpo y algunas otras como he visto en los noticieros, desollar su rostro, cortarle la cabellera….

Yo considero que él debió tener un problema muy fuerte en su infancia con alguna figura de autoridad femenina, que pudo haber sido su madre; una tía; una novia que lo rechazó; una maestra. Habría que buscar en su historia de vida algún tipo de situaciones, porque me parece que a él lo motiva la venganza porque sigue buscando mujeres o sigue intentando con mujeres que le rechazan. Ahí hay un elemento muy importante, que es la venganza y el rechazo”.

Nos dice que por su experiencia y con base en los caníbales que ella ha entrevistado “hay dos vertientes importantes. La primera, esta persona que canibaliza a su víctima lo hace derivado de un delirio que le lleva a matar a su víctima y a comérsela”. 

Recuerda que “un asesino que mostraba esquizofrenia significativa y mataba a la víctima;  se la tenía que comer porque en su delirio él pensaba que su sangre se estaba convirtiendo en polvo. Entonces tenía que matar a la víctima”.

Y en segundo, “los caníbales que lo hacen con pleno conocimiento, lo hacen para poseer a la víctima en toda posibilidad que exista”.

Ramírez Cano distingue a “caníbales que dicen: ‘para amarla la tengo que poseer’. Y parte de esa posesión es comerla. Yo pudiera pensar que este feminicida de Atizapán pudiera caer en esta segunda vertiente que te comento, no lo sé porque no tengo mayores datos, pero podría caer ahí.

La edad… en los asesinos seriales

A la psicóloga y criminóloga, Mónica Ramírez Cano, le llama mucho la atención el caso de Andrés “N”. “En este asesino de Atizapán, me llama mucho un punto de relevancia, que hay sus excepciones a la regla, pero los asesinos en serie empiezan a cometer sus crímenes entre los 25 y 35 años. Habrá excepciones con aquél que comete el crimen a los 40 o 50, pero generalmente empiezan entre los 25 y 35.

Y con ese dato, podemos concluir hipotéticamente hablando que este asesino de Atizapán tiene operando, pero décadas, no es de ahorita”.

A Ramírez Cano le llama un detalle en particular del feminicida de Atizapán. “Es que todavía a sus 72 años, acaba de matar una víctima, acaba de cometer un asesinato”. 

Explica que “los asesinos seriales van declinando su carrera criminal con el tiempo. ¿Por qué? Por la situación normal, natural de la edad. No es lo mismo cargar un cuerpo a los 20 años, que cargar un cuerpo a los 40 o 50 años. No es lo mismo tener que darte a la fuga a los 20 años que darse a la fuga a los 70 años. Son cosas que naturalmente van en decadencia y van llevando al asesino serial a disminuir su actividad criminal”. 

Andrés “N”, el feminicida de Atizapán que hizo de Margaritas 22, una vivienda de infierno para sus víctimas.

Excélsior

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