Resultados, por Juan Carlos Sánchez Magallán

El presidente Andrés Manuel López Obrador y el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard Casaubón han usado con magistral inteligencia los instrumentos de la diplomacia y el multilateralismo internacional, para instalar a nuestro país en el liderazgo y prestigio que antaño tuvimos y por varias décadas perdido.

Recientemente, el canciller Ebrard entregó la presidencia de la Celac, que recibió en enero de 2020 de manera unánime de los 33 países de la región.

En este periodo impulsó “el ideal de una integración económica con Estados Unidos y Canadá”, proyecto del presidente López Obrador, asunto no menor, pues la idea es hacer del Continente Americano la réplica de lo que fue la comunidad económica, antecedente más cercano a la Unión Europea (UE) con el sustento absoluto al respeto de las soberanías de todos los estados miembro; la no intervención y autodeterminación de los pueblos; la cooperación para el desarrollo y con una agenda común para combatir la desigualdad y la discriminación humana. En la Celac vivimos más de 600 millones de personas, de ahí que sea fundamental reactivar la economía de la región, pues ésta se ha ido reduciendo ante el estancamiento de la economía. La Celac integra al 17% de los Estados Miembro de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Asimismo, constituye el 15% del territorio del planeta, generando alrededor del 7% del PIB mundial.

De ahí que el canciller haya privilegiado la construcción de un diálogo político incluyente y sin distinción de ideologías, para lograr acuerdos multilaterales de bloque ante el concierto internacional, de manera especial frente a organismos como la Unión Europea (UE), el G20, el Consejo de Seguridad de la ONU, que México presidió (como miembro no permanente) o países como China y Estados Unidos, y ante el Fondo Monetario Internacional (FMI) para tener acceso a recursos en el corto plazo y la reducción de pagos de deuda externa, construyendo capacidades regionales, como ejemplo está la alianza entre México y Argentina, que con la Fundación Slim y la Universidad Oxford  producen y envasan millones de dosis de vacunas vinculando a los científicos en los proyectos de investigación.

Lo anterior permite mostrar la solidaridad de ambos países por donar ventiladores mexicanos y 2.5 millones de vacunas para la región, aprobándose un plan de autosuficiencia sanitaria para reducir el riesgo de dependencia y acceso a los insumos y lograr capacidad de respuesta de las instituciones gubernamentales, así como la producción de vacunas y su acceso universal.

En este periodo se instauró la Agencia Latinoamericana y Caribeña del Espacio  para lograr objetivos superiores, datos geográficos y estadísticos, mejores  telecomunicaciones para el reto del cambio climático, se instaló el grupo especializado en la prevención  y lucha contra la corrupción (GEPLC), para el análisis e intercambio de buenas prácticas, experiencias e información en asuntos de ética en el servicio público, integridad empresarial, gobiernos  abiertos y protección de denunciantes y alertadores de corrupción con perspectiva de género y respeto a los derechos humanos. Qué decir del corte de caja y las nuevas prioridades de política exterior de México que en esta semana está realizando el canciller Ebrard con todos nuestros embajadores y cónsules del mundo, a quienes el presidente López Obrador instruyó para seguir asistiendo a los mexicanos en el exterior, impulsando la promoción económica, turística y cultural de nuestro bello país, además del suministro de vacunas, la promoción de las inversiones, la búsqueda de una migración ordenada, segura y regular, así como la pacificación del país en la defensa del tráfico ilegal de armas. ¿O no, estimado lector?

Arriba
error: Alert: ¡¡El contenido está protegido !!