SICT: Accesibilidad al AIFA, 100 % garantizada cuando entre en operación

En junio queda el acceso Tonanitla y avanza ampliación del Suburbano; en transporte público, la alternativa será el Mexibús; en total hay 24 proyectos

A menos de dos meses de que se realice la apertura formal del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), el próximo 21 de marzo, el subsecretario de Infraestructura de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), Jorge Nuño, afirma que la accesibilidad a esa nueva obra está 100 por ciento garantizada.

Esto, a través de un conjunto de obras: dos vialidades de acceso desde la Autopista México-Pachuca; una más denominada Tonanitla y una tercera: la ampliación de Tren Suburbano para salir desde y llegar al AIFA.

A éstas se suma un entronque que construye el Estado de México en el Circuito Exterior Mexiquense —también estaría operando ya el 21 de marzo— y Líneas del Mexibús, en lo que corresponde a transporte público.

En entrevista con La Razón, el funcionario señaló que en total son 24 proyectos, para los que se han coordinado dependencias y gobierno y una inversión global de 106 mil millones de pesos, tanto pública como privada, que podrán dar “suficiente batalla” a la demanda de movilidad por varios años.

Al final fue toda una coordinación de distintos equipos de SICT, de Sedatu, del Estado de México, Ciudad de México, Sedena; todos coordinados para poder lograr un objetivo

Jorge Nuño Lara
Subsecretario de Infraestructura

Hay cuestionamientos en el sentido de que no hay suficientes accesos al aeropuerto. Lo que quisiera primeramente resaltar es que la accesibilidad al aeropuerto está 100 por ciento garantizada para cuando entre en operaciones, el 21 de marzo. Tenemos en la SICT tres proyectos importantes: uno, vamos a dar acceso entrando por la México-Pachuca de cuota o por la México-Pachuca libre. Habrá dos entronques que permitirán entrar por la zona militar y la de carga, que pueden ser utilizadas por cualquier pasajero. Es una vialidad interna de concreto hidráulico de cuatro carriles para entrar a la terminal en el menor tiempo posible. El segundo proyecto es el acceso que denominamos Tonanitla —que va por la avenida 1 de Mayo, sobre el costado del Gran Canal que va sobre el Circuito Exterior Mexiquense hasta Tonanitla y luego a la glorieta de acceso principal. El tercero es el del Tren Suburbano que conectará el aeropuerto Felipe Ángeles con la estación ferroviaria Buenavista en la Ciudad de México. Los que están entrando en operación hacia el 21 de marzo son los accesos por la autopista México-Pachuca, y posteriormente entrará la vía de Tonanitla, y hacia el segundo semestre del 2023 entrará ya en funcionamiento el Suburbano. Entonces, creo que está garantizado el acceso desde que comienza el aeropuerto.

¿Qué avance tienen las obras que van a entrar en funcionamiento con el aeropuerto? Los entronques de acceso de carga y militar, que dan acceso por la autopista México-Pachuca libre y México-Pachuca de cuota a la altura del kilómetro 42, ya están al más del 90 por ciento. El entronque de carga es el más avanzado, ya prácticamente está terminada toda la estructura y solamente estamos terminando de poner la carpeta asfáltica. Del lado del entronque militar ya tenemos montadas todas las estructuras. Estamos haciendo los accesos a los puentes o a los viaductos que se necesitan, que son estructuras de tierra armadas que requieren volúmenes importantes de tierra para encajonarlas y darles solidez. El entronque militar va a estar a finales de febrero y el de carga está prácticamente a unos días de terminarse. Hacia el 31 de enero estaría listo para operar.

¿Qué obras siguen después? El acceso por el lado Tonanitla, que digamos es el lado sur del aeropuerto, estaría hacia junio de este año, y el Tren Suburbano hacia mediados del 2023 ya operando.

¿Qué seguiría más adelante? Otras autopistas que están concesionadas, en particular del Estado de México, que va a ser un arco que viene desde la parte de Pirámides hacia el aeropuerto, conectándose con el Circuito Exterior Mexiquense, y alguna otra conectividad que estamos planeando hacer para garantizar el enlace entre el aeropuerto de la Ciudad de México y el Felipe Ángeles.

¿Cuánto tiempo van a tomar los trayectos desde la Ciudad de México? Todo dependerá desde qué punto y el congestionamiento de la Ciudad de México que a veces es predecible y a veces no. El punto es que de la infraestructura que estamos nosotros haciendo, una vez que comienzas a llegar a esos entronques, la idea es que puedas hacer menos de 20 minutos de ahí al aeropuerto. En el caso del Suburbano, ése con una probabilidad de 99 por ciento vas a poder salir de la estación de Buenavista y llegar al aeropuerto en 38-39 minutos con una frecuencia constante de trenes que salen de Buenavista, paran en Lechería, hacen paradas intermedias de Lechería hacia el aeropuerto y llegan a la terminal.

Y casi casi a mostradores, según se ha dicho. Estamos en convenios de operación con quien va a administrar el aeropuerto Felipe Ángeles para poder poner facilidades al pasajero desde Buenavista.

El Suburbano estaría más o menos en junio de 2023, o sea que todavía tendríamos un año sin ese acceso, por el lado del transporte público. No necesariamente. Porque el Estado de México está extendiendo dos líneas del Mexibús. La Línea 1 termina en Ojo de Agua y de ahí se extendió para llegar al AIFA hasta la terminal de pasajeros. Adicionalmente está el Mexibús Línea 4 que te permite llegar desde Tecámac. Entonces sí hay una garantía de tener servicio de transporte público al aeropuerto y también de accesibilidad vía vehículos.

En muy poco tiempo pudimos construir estas vialidades, y no solamente las vialidades, demostramos como país que sí tenemos la capacidad de generar y construir un aeropuerto internacional del tamaño que se está haciendo en tres años.

Jorge Nuño Lara
Subsecretario de Infraestructura

¿Cuál es la inversión en esas obras? Las que está haciendo la SICT son de alrededor de 5 mil millones de pesos, en las tres vialidades comentadas. Más otros 23 mil millones de pesos que son del tren. El Estado de México está construyendo además el entronque sobre el Circuito Exterior Mexiquense que va a permitir la accesibilidad al aeropuerto si vienes de Querétaro o si vienes desde Texcoco, o de Chamapa-Lechería o Naucalpan, o de la Naucalpan-Toluca.

Todas estas vialidades, ¿tienen garantía de fluidez? No son vialidades dedicadas, pero sí son vialidades de acceso controlado. Algunas son de dos carriles, otras tienen tres carriles con 3.50 de ancho más acotamientos y vas a poder ir a una velocidad de 80 kilómetros por hora.

¿Cómo está la distribución entre dependencias y gobiernos de las diferentes obras? Todo el sistema de vialidades que están interrelacionándose con el aeropuerto Felipe Ángeles son alrededor de 24 proyectos de movilidad, todos en conjunto representan 106 mil 232 millones de pesos aproximadamente y está dividido en: Estado de México, que está haciendo varias vialidades que le permiten dar al acceso al aeropuerto porque éste se encuentra dentro del municipio de Tecámac. También está la Ciudad de México, que está haciendo algunas estructuras para darle accesibilidad al aeropuerto y con otros planes que tiene a futuro para poder desarrollar una accesibilidad más efectiva desde Indios Verdes hacia la carretera México-Pachuca libre o de cuota y también tenemos planes para enlazar de forma eficiente el AICM, Ciudad de México con el AIFA y también estamos nosotros con el Fondo Nacional de Infraestructura (Fonadin).

¿Los recursos para todo el conjunto de obras de dónde provienen? Prácticamente vienen de fuentes privadas. La gran mayoría de las inversiones para el desarrollo de estos 24 proyectos son ampliaciones de objeto de concesiones que están ahorita operando, entonces, con cargas constructivas se pudieron hacer estas obras. Las que nosotros estamos haciendo, las de modernización de la México-Pachuca, el entronque de carga, el entronque militar, la rehabilitación o modernización de Avenida San Jerónimo —ya terminada— que te conecta a la México-Pachuca de cuota con el entronque militar, así como la vía libre Tonanitla, todas ésas las financiamos a través de una ampliación de objeto de una concesión que tiene el Fondo Nacional de Infraestructura que es Golfo Centro, o sea, con los flujos que se tienen de ingresos de esa concesión hicimos una carga constructiva para poder darle recursos y construir estas vialidades.

¿Y en el caso del tren? En el tren es diferente, ahí sí hay participación del Gobierno federal. El concesionario, que es una asociación de tres empresas, en la Línea 1 está poniendo 15 mil millones de pesos y la Federación unos 2 mil 600 millones de pesos sólo para el tren. Para el Tren México-Toluca se habían comprado 30 trenes, pero con un análisis que hicimos de demanda, se encontró que con 20 trenes era suficiente, entonces vamos a ocupar 10 trenes para dar servicio al Suburbano desde Buenavista hasta el aeropuerto Felipe Ángeles.

El aeropuerto vino a una zona que estaba olvidada y con toda la infraestructura que está llegando aquí se le dan muchas oportunidades a la gente

Jorge Nuño Lara
Subsecretario de Infraestructura

¿Para una demanda inicial o ya pensando en largos tiempos? El tren ya está pensado, para que le pueda dar servicio al aeropuerto, en su régimen de operación, en el que estaría recibiendo alrededor de 17 millones de pasajeros. La operación va a empezar con unos niveles no de 17 millones sino un poco más bajos que van a ir creciendo y la ventaja del tren es que se puede adaptar al crecimiento de la demanda. ¿Qué tenemos qué hacer? Simplemente meter más trenes y está calculado para atender ya hasta la fase tres del plan maestro del aeropuerto.

¿Tiene la certeza de que la demanda de movilidad está resuelta? Ahorita todas estas inversiones, de casi 106 mil millones de pesos, de las cuales casi 5 mil millones son nuestras, 23 mil millones del tren que estarían en operación prácticamente el 2023 le darían suficiente batalla al aeropuerto para garantizar por varios años tanto las primeras fases uno y dos del aeropuerto a su máxima capacidad. Y, bueno, pues seguro para las siguientes fases habrá que seguir creciendo en vialidades. Lo que creo que habría que resolver es el tema de cómo garantizar una accesibilidad desde el suroriente de la Ciudad de México hacia el aeropuerto de forma fácil sin que pases adentro de la ciudad. Ése es uno de los proyectos que se necesitarán hacia futuro. También hay inversiones en señalética, en distintos puntos, para conducir ordenadamente a los vehículos al aeropuerto, lo cual se está haciendo con el Estado de México y la Ciudad de México. Algunos de estos señalamientos serán inteligentes: podrán decir cuánto tiempo puedes hacer por una ruta o por otra.

¿Han tenido algún reto importante en materia de ingeniería? No vi tantos, pero sí las interferencias que teníamos, por ejemplo, la vía de acceso a Tonanitla empieza sobre la vía Morelos que es la extensión de la carretera federal México-Pachuca, enfrente del Puente de Fierro. Ahí, cuando giras hacia la izquierda para caer a la Avenida 1 de Mayo e irte paralelo sobre el Gran Canal, justo cuando se desciende de la curva, ahí está el albarradón que hizo Nezahualcóyotl (un muro de piedra, que su propósito era separar las aguas dulces de las aguas saladas del Lago de Texcoco). Una de las pilas que soportaban las trabes estaba cayendo justo ahí, y se tuvieron que girar todas las estructuras de cimentación de tal forma que no se afectara el albarradón. Lo que sí quisiera reconocer es que, hablando de las obras de la secretaría, más o menos son unos 18, 20 kilómetros, nunca habíamos construido en tan poco tiempo, o sea, 18 meses, esa longitud de kilómetros y en unas conexiones de vialidades urbanas.

¿Es un tiempo corto? En muy poco tiempo pudimos construir estas vialidades, y no solamente las vialidades, demostramos como país que sí tenemos la capacidad de generar y construir un aeropuerto internacional del tamaño que se está haciendo en tres años. Es un logro importante y como país deberíamos sentirnos muy orgullosos, independientemente de quién lo hace. Al final fue toda una coordinación de distintos equipos de SICT, de Sedatu, del Estado de México, Ciudad de México, Sedena; todos coordinados para poder lograr un objetivo. Nosotros decimos aquí en la secretaría que no hacemos ni carreteras ni ferrocarriles, lo que hacemos es generar valor social a través de la construcción de estas vialidades que permiten a las personas acceder a servicios de educación, salud, transportación e intercambio de mercancías. Por otra parte, el aeropuerto vino a una zona que estaba olvidada y con toda la infraestructura que está llegando aquí se le dan muchas oportunidades a la gente: revalorización de sus propios terrenos y de poder hacer otras actividades.

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