Sin avances, rescate de trabajadores de la mina ‘El Pinabete’ en Coahuila

El pasado 3 de agosto, 10 mineros quedaron bajo tierra tras el derrumbe de un pozo en la mina El Pinabete, en Coahuila.

Los avances en los trabajos de localización de diez trabajadores atrapados desde hace ya 20 días en un pozo de carbón en el predio El Pinabete, en Coahuila son nulos.

Dos filtraciones, una al norte, proveniente de la mina 6 y otra al sur, de la mina abandonada “Conchas norte”, no permiten avanzar y esta tarde lluvias registradas en la región carbonífera del estado se sumaron a la desesperanza.

El comunicado que se emitía hasta dos veces al día por parte del grupo interinstitucional para este rescate, que conforman federación, estado y municipio, dejó de circular desde el viernes por la noche.

En ese último comunicado se informó que cinco familiares de los carboneros solicitaron hablar con el representante legal del patrón respecto de inquietudes y peticiones que tenían sobre la situación legal laboral. El documento no precisa información sobre el patrón y tampoco si los familiares que solicitaron esta reunión son de los carboneros que fueron expulsados por el agua o de lo que aún no son localizados.

Este lunes, desde Torreón, el gobernador Miguel Riquelme apostó a las acciones de “taponeo”, que han sido proyectadas entre “El Pinabete” y “Conchas norte”.

”Se están desaguando los pozos 24 horas del día. Se sigue avanzando en la perforación de los barrenos para poder taponear, lo que puede ser la filtración hacía la mina “El Pinabete”, de acuerdo a los estudios que los ingenieros entregaron y que hoy se dieron a conocer”.

En la Villa de Agujita, los días pasan y la incertidumbre cobra factura a las familias; el agotamiento es más que visible, incluso se ha reducido el número de familiares en los campamentos, al interior hay cinco familiares y en el exterior, tres familias mantienen la guardia.

Las familias siguen bajo toldos, que han sido proporcionados por familiares y ciudadanos que les siguen proveyendo de agua y apoyos en especie. Los toldos no son suficientes cuando llueve, el clima obliga a las familias a refugiarse en un predio que les es prestado desde el día del accidente o en sus vehículos. Algunos de los familiares en sus trabajos ya han sido requeridos para continuar con sus labores, y otros como Magdalena Montelongo ha decidido cerrar su negocio de comidas hasta que su hermano Jaime le sea entregado.

El financiero

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