Treinta años de locura, opinión del Mtro. Esdras Cruz y Cruz

MTRO. ESDRAS E. CRUZ Y CRUZ

Locura es hacer lo mismo una y otra vez, esperando obtener resultados diferentes” Einstein

La actividad económica mexicana entre otras cosas no se detiene a contemplar los resultados de las elecciones; propuestas presupuestales; el funcionamiento de las alianzas; así como la integración de las comisiones legislativas en la cámara de diputados ni “tweetazos” ni escuchando pronunciamientos heroicos dirimidos en las diversas tribunas acompañadas de frases y desplantes políticos desafiadores al gobierno en turno.

El activismo político, que no es lo mismo a la actividad política, es la cultura por llamarla de alguna manera a la desastrosa forma de concebir el comportamiento de la clase política en general, para enfrentar la amenaza social y económica que asola a la economía mexicana, se requiere del trabajo serio y profesional de los agentes políticos y gubernamentales para estar a la altura en que México se encuentra ante los ojos del mundo, ser la economía número decimoquinta y una población de 70 millones de pobres es aterradoramente discrepante, crecer en la economía y multiplicar la tasa de crecimiento en personas en situación de pobreza en América Latina reprueba todo trabajo implementado por parte de las autoridades competentes y actuantes en cada uno de los periodos para los cuales fueron elegidos.

Hoy el porcentaje en situación de pobreza y pobreza extrema es de 66.9% un retroceso en materia de pobreza de 15 años; nada ha funcionado, la magnitud de retroceso es inapelable e inexcusable a pesar de que los gobiernos han realizado esfuerzos para mejorar el bienestar de la población y dar cumplimiento a la obligación que tienen para garantizarle a todos los mexicanos el bienestar e igualdad social.

Las transferencias monetarias que son directamente distribuidas a la población evidentemente son vitales, sin embargo, son paliativos y de carácter temporal; no son de ningún modo programas de largo plazo; es decir, aún cuando, está la intención por parte del gobierno federal en el pasado y en el actual, de construir el sistema de bienestar social universal, de ninguna manera con dichos programas hará posible impulsar esta medida de carácter estructural y así reducir la pobreza, el enfoque de las transferencias son ineficientes para la prevención, mitigación y atención de los riesgos que limitan a la población mexicana al acceso de los derechos sociales.

Seguir haciendo lo mismo, es decir, bajo el principio de atender los efectos de la pobreza y no su causa es tener una política perversa de caja y del festival de la pobreza institucionalizándola y consecuentándola para constituirla como destino inevitable.

Una inocultable discrepancia más, es que, el 40% de la riqueza nacional se encuentra concentrada en el 1% de la población en México; en materia del gasto público; referente a los recursos fiscales aprobados en el presupuesto de egresos de la federación, el 80% de estos son asignados a alrededor de 500 mil empresas, es decir, en un México de 127 millones de personas, ni el 2% concentran gran parte de la economía y consumen las finanzas de México. Por otro lado, la fuerza laboral mexicana está integrada al menos por 52.8 millones de personas, pero ojo, 4.9 millones de establecimientos denominados MIPyMES son la columna vertebral de nuestra economía, de acuerdo con datos de Forbes, ya que generan el 70% de empleo y contribuyen con el 52% del Producto Interno Bruto (PIB).

En este contexto, son notables las controversias entre el aprovechamiento de la riqueza en unos cuantos y la lamentable concentración en la masa más grande de la población mexicana.

Ante este panorama vergonzoso y consecuentado por los protagonistas de la gestión, legislación y administración del gobierno mexicano es necesario replantear y emprender diversas acciones, que impulsen, fortalezcan y equilibren la economía nacional, que promueva el respeto de bienestar social de todos los agentes económicos, políticos, ciudadanos y de gobierno, articulando y priorizando las acciones encaminadas al fomento del empleo bien renumerado que potencialice la generación de empleo, eslabón determinante en la cadena de la actividad económica y esencial para el desarrollo regional y local, para lograrlo tienen que impulsarse, para lograrlo resulta fundamental involucrar que las autoridades conducentes instrumenten acciones de la mano con la realidad mexicana la cual como lo mencioné es la decimoquinta economía en el mundo, lograda esta en la política de mercado libre y orientada en las exportaciones, direccionada en las industrias y sistemas agrícolas, algunas ya obsoletas y otras modernas, pero dominadas por el sector privado.

La planeación para un nuevo modelo de desarrollo, requerirá que el papel del Estado sea el de componer la relación entre lo público y lo privado, entre el Estado y el mercado y entre la economía y la política, a partir de estas medidas de cara a los cambios que impone el mercado global, frente al cual México debe incluir en su ejercicio de proyección y propuesta de futuro; en ese sentido habrá desarrollo y modernidad con proyecto social con la vertiente redistributiva necesaria en una política de estado, con enfoque cooperativo e iniciar así, un estado desarrollista, el cual hoy en día en el gasto asignado que en el presupuesto de egresos no se asume.

Continuando por el extravío político, y más aún, el económico, como lo hemos padecido en los últimos 30 años haciendo lo mismo, un proyecto de nación sin desarrollo.

Sirva observar, el resultado bastante pobre que ha existido por el fracaso del resultado de la planeación constitucional del PIB per cápita promedio anual entre 1983-2018, el cual oscila entre 2.0 y 2.5 por ciento. Y respecto a la desigualdad esta se ha mantenido también sin grandes cambios en las últimas 3 décadas, de acuerdo con la CEPAL, aun cuando México ha venido aumentando sus porcentajes al gasto social.

Ahora bien, aún cuando el gasto social ha venido en incremento este sigue siendo insuficiente para atender los requerimientos sociales, evidentemente asociada a la economía paupérrima y endeble que tenemos; el Estado mexicano no podrá enfrentar de manera adecuada la desigualdad y la pobreza con unas finanzas sin frutos crecientes, corregir la asimetría de las finanzas públicas, es otra de las impostergables acciones que deben tomarse para la integralidad de las políticas de desarrollo sostenible (social y económico).

En ese sentido, el gasto público para ser sanamente financiado tendrá que ser acompañado y apoyado de la recuperación de la economía, por supuesto, elevar su eficiencia y su productividad, para ello es indispensable, sin titubeos, y sin lucros, empeñar todos los esfuerzos políticos en alcanzar un acuerdo para avanzar hacia una verdadera reforma fiscal redistributiva que quede debidamente acordada y validada en tantos sus recursos y usos transparentes, no se reanudará el proceso de crecimiento de la economía mexicana sin la activa participación del Estado ante esta urgencia es indispensable fortalecer la capacidad de la política tributaria, hacia una distribución progresiva y sostenible del ingreso, válgase mencionar que México sigue siendo el país de la OCD el país que menos impuesto y contribución social enteran.

Hoy en día, tenemos un estancamiento económico ya que la actividad política y nuestras y evidentemente la crisis sanitaria generada por el Covid-19 han generado la caída de la economía, la hostilidad, veleidosidad, austeridad y el divisionismo discursivo y en los hechos entre lo público y lo privado nos aleja del crecimiento económico necesario para asegurar un mínimo de crecimiento en lo social y en lo económico.

El reto que impone la pobreza, la desigualdad y el estancamiento económico debe elevar el nivel político y promover el único camino que nos queda para alcanzar un desarrollo económico, socialmente incluyente y equitativo, basado en la productividad y competitividad, para tal efecto dicha instrumentación no requiere de la inyección de recursos públicos sino solo de una política con profunda colaboración entre lo público y lo privado:

Es decir: crecimiento económico, valor agregado, creación de empleo formal, fortalecimiento de su base empresarial, encaminado al bienestar social con enfoque productivo, mandato fundamentado en los artículos 25 y 26 constitucional.

Reconocer y rectificar es transformar; los números lo dicen, el sector privado genera más del 90% del empleo y el 86% del valor agregado nacional, datos contundentes y que hacen posible que México sea la quinceava economía en el mundo; redireccionar la política de estabilidad macroeconómica hacia uno de crecimiento económico a partir de la inversión productiva que propicie la creación de empleo formal bien remunerado, e incluyente socialmente debe ser la línea transformadora.

Cuánta razón tiene Einstein “Locura es hacer lo mismo una y otra vez, esperando obtener resultados diferentes”.

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